domingo, 5 de agosto de 2018

Museo Diocesano "Regina Coeli": Exposición monografíca sobre la pintora María Mazarrasa (1912-1975). Del 28 de Julio al 2 de Septiembre.

La Exposición
El sábado 28 de Julio se inauguró en la capilla del Museo Diocesano ,a las 20 horas,una exposición antológica de María Mazarrasa (1912-1975) , pintora santanderina poco interesada por las exposiciones y por tanto ajena al mercado artístico y al reconocimiento social, que dedicó gran parte de su vida a la pintura. Había estudiado en Santadner, Roma y Barcelono en los años difíciles de la postguerra,  pero supo adaptarse a las corrientes artísticas coetáneas, por lo que su pintura bebe de fuentes realistas y expresionistas de la pintura hisrórica española (El Greco)  y contemporánea (Goya, Solana...)  y tambien de las vanguardias europeas (cubismo, futurismo italiano, incluso arte conceptual.) .
Sin embargo su poca vida social  ha hecho que su obra apenas sea conocida y siga en gran parte en manos de sus familiares directos.que han unido esfuerzos para poder  componer esta muestra, que  foram parte de la progracación de actos del 50 anievrsario de la creación del Museo Diocesano  en Santillana del Mar.
Porque una de las facetas relevantes de su pintura es la religiosa,  en la que realizó obras manumentales, como los retablos de la iglesia de La Compañía de SANtander, el gran mural de la igelisa de SAn martín de mazxcuerras, , los cuadros de gran formato de Santa María de Udalla o las pintura  de una Virgen y un San Martín Obispo, en  las iglesias de San Roque de el Sardinero y San Martín de Cartes.
Se trata por tanto de la recuperación de la obra y la memoria de una gran pintora cántabra y al mismo tiempo un homenaje a una persona que sufrió la pérdida de seres queridos durante la incivil contienda bélica, que marcó su vida y también una obra  en ocasiones dotada de gran dramatismo - víctimas, exilio, desplazados,.-  que solo podía mitigar con un acendrado sentimiento religioso y panorámicas urbanas de la ciudah de Santander su su bahía con veleros. 
Enrique Campuzano Ruiz
Catálogo de la Exposición
María de Mazarrasa firmaba M, así en mayúscula, ¡con una línea que  subrayaba la letra inicial al tiempo que la separaba de la fecha del cuadro debajo.
Aunque es imposible aseverarlo, me permito, en cambio, el atrevimiento, licencia literaria, de ver en ello cierta necesidad de autoafirmación, asignando la pintora a sus iniciales, dos en una, una presencia visual importante,  como si deseara reafirmarse continuamente, herida por el dolor como estaba desde sus años jóvenes. 
M, letra central de la palabra amor, igual que de la palabra Roma, tan importantes en su vida el uno como la otra, el amor infortunado y la ciudad de su posterior renacimiento pictórico.
M, de martirio, del que ella tanto sabía, y también M de muerte, que le arrancó el ser que más quería.
M, en fin, de María de Mazarrasa, pintora nacida en Santander en 1912 y fallecida en Los Corrales de
Buelna en 1975.
Hoy, cuarenta y tres años más tarde, el Museo Diocesano de Cantabria, en Santillana del Mar, le rinde un homenaje con la necesaria y obligada contribución de  su familia,  extensa poseedora de la mayor parte de su obra.
Si exceptuamos algunas obras académicas, no solamente de pintura,  previas a su marcha en 1941 a Italia, podríamos decir que María de Mazarrasa regresa dos años después a su tierra natal decididamente pintora.
En Roma se impregnó formalmente de momentos muy diversos del arte italiano, desde el manierismo del Cinquecento, hasta el moderno Futurismo, como así se aprecia con cierta claridad en muchas de sus estructuras y formas geométricas dotadas de un claro ritmo muy dinámico. Del Cinquecento, la maniera de Miguel Ángel y también el colorismo de los venecianos, entre los que podemos contar a El Greco, aunque al mismo tiempo, paradójica, no parece que se dejara penetrar del todo por la luz y el color esplendorosos de uno y otros, como si tuviera miedo  de ser cautivada por ellos y así traicionar su íntimo dolor. 
Víctimas,. (1949)  óleo sobre tabla.

La aflicción se refleja en buena parte de su obra, principalmente en los cuadros de tema religioso, pero también en otros asuntos muy recurrentes en su pintura de los años cuarenta y cincuenta, como los desplazados, víctimas, muertos y entierros  en los que predominan los rostros de dolor, la angustia y la oscuridad cromática ambiental.
 Mazcuerras. Retablo mural de la iglesia parroquial.(fragmento)

- “Toda nuestra resistencia al dolor, dice Pablo d’Ors,que es la misma que la que experimentamos frente al amor, proviene de nuestra dificultad para entender  que estos dos misterios son sólo uno”.
        Así María de Mazarrasa, en los años siguientes, soslaya uno y otro, para producir escenas urbanas y marinas, cuando no grandes obras religiosas de carácter  monumental, ya casi en los años sesenta, como los retablos de las iglesias de la Anunciación, de Santander (1958), y el mural de San Martín, de Mazcuerras, próximo en el tiempo al anterior, o los dos grandes cuadros de la iglesia de Santa María de Udalla, (1969) dedicados a la Virgen de los Caballeros Templarios. 

 
Santa María de Olalla. Templarios. 1969.  200 x 200 cms. Oleo/lienzo

En todas estas obras, pese al evidente tratamiento ingenuo de la figura humana y de la composición, su religiosidad transciende lo personal sublimando sus propios sentimientos hacia ámbitos de un gran fervor místico, mientras que las escenas urbanas y marinas, aparte de algunas de tema floral, constituyen su íntimo refugio pictórico cotidiano. En esta fase final de su obra pictórica, empero, llama la atención la ausencia total de la figura humana, al utilizar únicamente formas referenciales, como esquemáticos edificios, calles sin perspectiva, con fugas muy forzadas, farolas y chimeneas de fábricas, entre otros elementos, además de barcos de vela, realizado todo con una gama de colores muy contrastados.
             
             Destellos. (1973)

La conjunción, pues, de forma y color genera finalmente un resultado de ritmos compositivos geométricos y bidimensionales casi abstractos. La suya es una pintura,  en fin, de marcado carácter expresionista, en la que el sobrio empleo del color y la rápida ejecución de las figuras dan origen a una iconografía muy esbozada, pero henchida de un acusado espiritualismo religioso y profano.

Puertochico.. Óleo sobre tabla.  210 x 100.

Ciudad. Fuego.
Fernando Zamanillo Peral 

Comisario: Fernando Zamanillo.
Restauración: Alma Campuzano.
Montaje: Luis Alberto Alonso,  Doménico Grotto.
Agradecimientos: Juan Luis Mazarrasa Martín Artajo, Lucía Botín Mazarraza, Olav Mazarrasa Mowinckel,. Maria Gorbeña Mazarrasa,. Maria Mazarrasa Mowinckel, Isabel Mazarrasa M. Artajo,
Soledad Mazarrasa Alvear. Emilio Trueba Barrutieta, Parroquia de San Roque. El Sardinero. Santander. Parroquia de San Martín. Cartes .Cantabria

No hay comentarios:

Publicar un comentario